miércoles, 7 de enero de 2015

Actinidia deliciosa


¿Cuántas plantas trepadoras conoces? Seguramente sepas de la hiedra, el jazmín, la madreselva, las campanillas o la vid. En la taxonomía ocurre a menudo que se crean nombres científicos muy divertidos o que por el contrario es su nombre común el que se lleva el salero. Un ejemplo de esto es la Bryonia dioica, más conocida como nabo del diablo, que es una trepadora cuyas bayas son poco recomendables para el consumo. Hoy me gustaría hablarte de otra planta, cuyo nombre y frutos son mucho más apetecibles. 

La Actinidia Deliciosa es una trepadora leñosa de origen chino. Se extendía por gran parte de China, aunque principalmente se encontraba en los bosques cercanos al río Yangtsé. Esta planta tiene hábito caducifolio y puede alcanzar grandes dimensiones (hasta 9m de altura). Aunque ahora mismo no te suene, seguro que has probado más de una vez su baya. Comúnmente es conocida como lulo, fruto bardero o kiwi. ¡Sí! ¡Has leído bien! ¿Alguna vez te habías preguntado de dónde procedían los kiwis? ¡Ahora ya lo sabes!
Cuando la planta florece, sus anchas hojas se acompañan de flores blancas dicoicas. Que sea dicoica significa que esta especie tendrá individuos masculinos y femeninos, por tanto no pueden autopolinizarse, son unisexuales. Ambos progenitores deberán encontrase cerca para que las abejas puedan transportar el polen de uno a otro. 
Sobre el fruto... bueno, seguro que lo conoces de sobra. ¿No te sorprende conocer que una baya pueda ser tan grande? Su fina piel es peludita y a menudo es alérgeno.
El kiwi ya deleitaba a la dinastía Ming, allá por el siglo XIII d.C. Al igual que le ocurre a la granada en Granada, el kiwi era utilizado como figura ornamental, aunque se conoce su uso medicinal ya en el 300 a.C. Este fruto no fue conocido fuera de China hasta prácticamente 1904, cuando es introducido en Nueva Zelanda para su explotación agrícola. Aunque actualmente, China sigue cultivándolo, los líderes que encabezan su producción son Italia, Nueva Zelanda, Chile, Grecia, Japón y EE.UU. 

Otra cosa especialmente interesante es que, al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa, el kiwi es la fruta con mayor concentración de vitamina C. Así que si quieres aumentar este enantiómero del ácido ascórbico no pienses sólo en mandarinas y naranjas. Las propiedades saludables del kiwi son muchas, a mí, como optometrista me interesa particularmente su concentración en luteína. La luteína es un antioxidante que no podemos sintetizar, así que los animales debemos ingerirlo. Este compuesto actúa como filtro dérmico para luces de baja longitud de onda (como serían el azul y el violeta). Este derivado del α-caroteno, se ha relacionado durante años con la reducción de la degeneración macular y la progresión de las cataratas, sin embargo hay quien apunta que no hay suficientes pruebas científicas de ello, ya que aunque está presente en la mácula lútea, este compuesto no se transforma en retinol. Si un día te sorprendes mirando los aditivos que tiene un alimento del super, que sepas que el código alimentario E-164b es este compuesto.
Aunque el kiwi se lleva el premio de la fruta con más vitamina C, esta baya peludita ostenta otro flamante premio. También tiene mayor cantidad del potasio que el plátano. Está claro que esta fruta es una esmeralda en bruto.

En conclusión, el kiwi es una fruta muy completa, así que date este capricho verde cuando quieras. Sola, con yogurt, en repostería, zumos, ensaladas, etc... No te lo pienses, merienda hoy un kiwi.

Gracias por prestarme tu tiempo.

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